Me viene a la cabeza una frase que escuché en una famosa película y que tal vez venga a cuento para empezar esta sección, la frase es la siguiente: "lo que hacemos en la vida, tiene su eco en la eternidad".

Como os habréis dado cuenta al pasar durante este mes de Octubre por las puertas de la Madre de Dios, la ermita está en obras. Estas obras se han hecho porque las nieves de estos años pasados, han provocado que en los techos de la ermita se hagan goteras, por lo que se llamó a los albañiles para arreglar una gotera, y al final se complicó un poco más de lo que parecía en un principio, al estar rota la linterna de la cúpula por la parte exterior de la ermita y existir bastantes desperfectos en la parte del campanario.

Panorámica de las obras.
Panorámica de las obras.

Y vosotros os preguntareis, ¿porque nos cuenta esto en un apartado de la página, si es algo de lo más normal?. Pués bién, lo hago porque esta obra, me ha dado la oportunidad de ver algo que muy pocos hemos podido ver y que me gustaría compartir con todos vosotros. Algo, que ya conte en el apartado de esta página dedicado a la Madre de Dios y que parece no tener importancia, pero para mi y para mucha gente que comparte esta pasión por nuestra ermita, si que la tiene.

El retablo visto desde el elevador.
El retablo visto desde el elevador.

Me estoy refiriendo a lo que me gusta llamar, LAS INSCRIPCIONES DE LA MADRE DE DIOS, algo que muy poca gente sabe y que me he atrevido a acercaros, a través del ojo de una cámara fotográfica.

Cuando nuestro cofrade y encargado de retocar los desperfectos de la Ermita, Venancio Quintanar, me llamo el lunes 24 de Octubre para que diera testimonio de lo que os cuento, no dudé ni un instante en coger mi cámara y pasarme por la ermita para ver con mis propios ojos estas inscripciones.

 

Lugar donde se encuentra la inscripción.
Lugar donde se encuentra la inscripción.

Cuando llegué allí, me abrió la puerta nuestro cofrade Santiago Ortiz (padre) y me encontré con Venancio, acompañado de los albañiles y encargados de la obra, Pedro Simón, Diego Vela y el pintor J. Miguel Pradillo,( a los que desde aquí les damos las gracias de todo corazón)  con mucha amabilidad me atendieron, y subiéndome en el elevador que tienen para estos menesteres, fui ascendiendo poco a poco y adentrándome en el hueco de la cúpula de nuestra ermita.

Venancio,Pedro y Diego dentro de la cúpula.
Venancio,Pedro y Diego dentro de la cúpula.

Estando ya a lo alto, fué cuando Venancio me indicó donde tenía que mirar y vi la inscripción de Ignacio Valbuena, el padre de Francisco Valbuena (el famoso pintor criptanense).

No os engaño si os digo, que me quedé sorprendido cuando la ví, porque me pareció que el tiempo se detuvo y me llevaba a unos años de penurias y necesidades, que se reflejaban en esa caligrafía que nos mostraba a un hombre, que casi no sabía escribir correctamente pero que sin embargo, era capaz de llenar de colorido una ermita con unos medios que incluso el mismo reconoce, eran muy escasos.

Mi corazón se aceleró y casi no daba crédito a lo que veía y con la cámara en mis manos emocionadas leí esta frase:

 

ESTA ERMITA ESTA PINTADA POR VALBUENA HABIENDOSE VISTO MUY ESCASO DE MATERIAL PERO HICE TODO LO QUE PUDE Y RESULTO BIEN.

 

Inscripción de Ignacio Valbuena.
Inscripción de Ignacio Valbuena.

Más abajo podrás ver las inscripciones al detalle, tan solo tienes que pinchar para ampliar.

Creo sin duda que todos los que nos encontrábamos encima del elevador, estábamos bastante sorprendidos, pero más sorprendido me quedé yo cuando ví que en la parte contraria de donde se encontraba esta inscripción, había otra hecha por el padre de Venancio en la que con 73 años, como el mismo escribió en su momento, también dejó su impronta en otra parte de la cúpula.

En ese momento, no dije nada, pero cuando llegué a mi casa me di cuenta que en aquella cúpula de esta pequeña ermita de Criptana todavía fluye la energía de estos artistas que en su anonimato más injusto e inmerecido, han hecho posible que nuestros ojos disfruten, se envelesen y se deleiten con unas pinturas que tienen mucha historia.

Tal vez haya gente que no considere importante estas inscripciones, pero os aseguro que son pequeñas reivindicaciones silenciosas, lanzadas a un público inexistente, un pequeño grito en el silencio de una ermita por la que tantas veces pasamos todos los criptanenses, sin pararnos a pensar el porqué de lo que vemos y que desde esta página la cofradía del Santo Entierro quiere compartir con todos vosotros.

Quiero desde aquí también dar las gracias, a todos aquellos que han respetado estos escritos y a todos los que en un futuro lo sigan respetando por el bién de la historia de nuestra ermita.

Tal vez, esta pequeña frase nos ayude también a comprender, que con muy poco se puede hacer mucho, y que la fuerza de voluntad y el empeño, pueden sustituir en muchas ocasiones a la técnica y los materiales.

 

No quiero terminar este apartado sin decir algo que se me pasó por la cabeza cuando leí la frase y que retumba en ella desde ese momento y es lo siguiente:

 

"Valbuena, puedes estar tranquilo porque te aseguro que resulto muy pero que muy bien".